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“MI CUERPO ME PIDE AZÚCAR”

“Mi cuerpo me pide azúcar”. Si estás leyendo, es porque probablemente eres una de las miles de personas que alguna vez ha dicho o pensado esta icónica frase. Y si soy sincera, ¿a quién no le ha pasado?

Es que es demasiado común escuchar a los pacientes decir eso en la consulta, pero ¿por qué puede ocurrir esto? ¿Realmente el cuerpo necesita y pide azúcar?

Analicemos algunos puntos importantes.

EL CUERPO NO NECESITA AZÚCAR

Esa es la verdad verdadera… NO, el cuerpo NO necesita azúcar. Lamento tener que ser la encargada de eliminar esta idea de tu cabeza, pero “si tu cuerpo pide azúcar” es porque algo está pasando y tienes que prestar atención.

Ya hemos hablado una y mil veces de que el azúcar es un alimento altamente procesado (uno de los peores, según mi opinión). Además, para que sepas, es 8 veces más adictivo que la cocaína… Sí, ¡8 veces! Obvio que tu cuerpo va a estar “hambriento” de azúcar si te la pasas ahogada/o en piscinas de chocolates, dulces, pasteles y masitas. Es un círculo vicioso.

Si este es tu caso, puedes empezar a cambiar ese azúcar blanca que te tiene vuelta o vuelto loco por otros que sean un poquito más naturales y menos adictivos como la stevia natural, las frutas o frutas deshidratadas como los dátiles o higos secos. Si bien son azúcares igual, creo que son muy buenas opciones para ir haciendo una transición a una alimentación menos dulcera. Tu sistema nervioso también lo agradecerá.

“NO COMO AZÚCAR, PERO AMO EL PAN Y LAS MASAS”

Muchos creen que el azúcar blanca es el único que genera adicción, pero, la realidad, es que en muchas personas, el problema está dado por un consumo excesivo de carbohidratos refinados (pan, tallarines, arroz, masas, etc.) y todos los problemas metabólicos que esos generan. Estos alimentos también son azúcar para nuestro organismo.

Es muy común que los pacientes con patologías como obesidad, diabetes, pre diabetes o resistencia a la insulina, refieran sentir que el cuerpo pide y pide azúcar; eso tiene una razón muy sencilla.

Cuando consumimos carbohidratos refinados (el azúcar forma parte de ese grupo) nuestra glicemia o azúcar en sangre se eleva. En ese momento, aparece una hormona llamada insulina, que sale al rescate de la situación. El problema es que, cuando hablamos de carbohidratos refinados que son de rápida absorción, la elevación de la glicemia es MUY rápida y el efecto de la insulina también, lo que genera una baja de azúcar (hipoglicemia) importante. He ahí la razón por la cual, a la hora después de comer un plato de pastas, vuelves a tener hambre o bien sientes que quieres “el café con algo dulcesito”.

Esta situación en personas con desórdenes metabólicos como los que nombré antes, es peor aún, ya que su insulina no funciona como corresponde y los niveles de azúcar en sangre se mantienen descontrolados por más tiempo.

Mi sugerencia, si este es tu caso, es que trates de elegir siempre carbohidratos 100% integrales y cuides las porciones, como: pan centeno de masa madre, quínoa, legumbres, arroz integral, frutas enteras en vez de jugos, etc. para evitar esos bajones de azúcar que te llevan a más azúcar. Otra estrategia es siempre acompañar tus carbohidratos con proteínas, ensaladas de hojas verdes y grasas saludables como palta, aceitunas y aceite de oliva.

TODO ES CULPA DE LAS CÁNDIDAS

Y acá es donde me quiero detener, ya que aquí podría estar la mayor de las culpables, la Cándida Álbicans, ¿la conoces? Puede que no, poco se habla de ella, ya que el mundo de la microbiota comenzó a dar que hablar hace pocos años.

Las Cándidas son hongos/levaduras. Si alguna vez sufriste de hongos vaginales, seguro sabes de quién estamos hablando. Bueno, este hongo no solo habita en la vagina, sino también a nivel intestinal.

Algunos dicen que NO es normal que las Cándidas habiten dentro nuestro. Otros aseguran que ésta forma parte de nuestra MICROBIOTA y que está ahí como microorganismo oportunista. Eso quiere decir, que no hace absolutamente nada hasta que le conviene y eso es, cuando las condiciones de su ambiente cambian de manera favorable.

¿Y sabes cuál es el mayor de los problemas? Que este maldito bicho es amante de los azúcares y los carbohidratos. ¿Cómo? ¡Así es, un bicho que es tan amante de los dulces como tú!

Por eso, mi consejo, es que trates de estar consciente de esos atracones de dulce y los evites al máximo, ya que es un circulo vicioso de nunca acabar;  puede que no sean ni la pena ni el estrés los culpables del chocolate que te acabas de comer, si no, este Alien Microbiano que está generando un desequilibrio en tu sistema digestivo.

CUANDO SE ALTERA LA MICROBIOTA

No voy a profundizar en los factores que alteran la microbiota, porque para eso puedes leer los tantos artículos que he escrito, pero sólo te recordaré los principales: alimentación rica en alimentos procesados, tomar agua de la llave (con cloro), tomar antibióticos/antiinflamatorios a destajo y el estrés.

Todas esas cosas afectan el equilibrio de nuestra microbiota generando, en la mayoría de los casos, la muerte de las bacterias buenas.

Si las bacterias buenas se mueren y, además, comemos mal y vivimos bajo un nivel de estrés enorme… ¡adivina quién se aprovecha! ¡Las Cándidas! Las tremendas oportunistas.

Éstas también provocan síntomas digestivos y extra digestivos como los que aparecen en muchas otras DISBIOSIS (alteraciones de la microbiota). Algunos son: hinchazón, gases, meteorismo, diarreas o estreñimientos, infecciones urinarias o vaginales a repetición, mala memoria, energía por el suelo y la mente totalmente nublada.

Lo bueno, es que tiene solución, así que, si con lo que te dije crees que podrías tener Cándidas, CONSULTA. ¡NO TE DEJES ESTAR!

Pero mientras tanto, si tu cuerpo pide azúcar, dale algo lo más natural posible y lucha contra ella consumiendo una buena dosis de alimentos vegetales con fibra que alimente a las bacterias; éstas tienen que estar fuertes para mantener el equilibrio correcto con el resto de los bichitos y así evitar que empiecen los problemas.

Además, incluye en tu alimentación DIARIA alimentos fermentados VIVOS  como el chucrut, yogur hecho en casa, etc.. Todos estos harán llegar a tu intestino más bacterias “de las buenas”, necesarias, como te comentaba, para luchar contra las Cándidas.

Como ves, todas estas pueden ser las causas de tu adicción a los dulces. Lo bueno es que TODAS se pueden solucionar si de verdad tienes las ganas de hacer el cambio.

Si crees que no puedes sola o solo, busca ayuda. Ni te imaginas lo bien que te sentirás una vez que salgas de ese círculo vicioso del azúcar.

¡Hasta la próxima! 😀

 

Escrito por:

Alejandra Jofré Bulfi

Nutricionista Integrativa 

Trabaja en Medvida y AmFelen, Chile

IG: @wayna.alejofre

Consulta nutricional +56957350175

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