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Alimentación natural: ¿En qué momento nos desviamos?

Imagina al hombre de las cavernas con una Coca Cola Extra Large en una mano y una mega hamburguesa en la otra. Hay algo que no concuerda, ¿cierto? Estamos frente a la evolución de la alimentación natural… O, mejor dicho, a su involución.

¿Sabías que la información genética del ser humano moderno sólo ha cambiado en un 0.5 % respecto a la del humano del paleolítico? Es decir, somos iguales a ellos en un 99.5 %. ¡Prácticamente idénticos!

Es cierto, el estilo de vida actual es totalmente distinto al de aquellos (antes tenían que moverse de un lado al otro para buscar comida para no morir de hambre). Pero dentro de éste, una de las más grandes diferencias, es el tipo y la cantidad de alimentos que le entregamos al cuerpo día a día. Es tan fácil tener esa hamburguesa y esa bebida en las manos, ¿no te parece?

Si revisamos rápidamente la historia puede que sea más fácil entender cómo nos ha ido afectando el cambio y porqué nos estamos enfermando tanto. La clave es que estamos abandonando la alimentación natural.

Los inicios de la alimentación natural

La verdad es que la alimentación ha tenido varias etapas desde que nuestro primer ancestro apareció en el Planeta Tierra.

En un principio, ésta se basó en plantas, frutas y semillas, era extremadamente rica en fibras; con los primeros cazadores, nos hicimos fieles consumidores de alimentos de origen animal, primero crudos y luego cocidos gracias al descubrimiento del fuego.

Después, la población a nivel mundial empezó a crecer de manera exagerada y con ella, la explotación de los recursos. Necesitábamos cada vez más comida, por lo que empezamos a cultivar algunos alimentos que eran nuevos para nosotros como el maíz y el trigo, lo que permitió, efectivamente, aumentar la disponibilidad de alimentos, pero también empezar a incorporar alimentos a los cuales nuestro organismo no estaba “acostumbrado”.

El boom de las industrias

Siguió pasando el tiempo y necesitábamos cada vez más cantidad de comida. Aparecieron las grandes industrias, y con ellas, distintas formas para hacer que la obtención de alimentos fuera más fácil, rápida y económica. Se empezaron a alterar los cultivos (aparecieron, por ejemplo, los organismos genéticamente modificados o GMO’s), la producción animal (cambiando su alimentación natural, usando de forma desmedida antibióticos, hormonas, etc) y aumentó la necesidad de productos procesados, de rápido acceso. La velocidad con la que transcurrían los días, no dejaba tiempo para preparar las comidas en casa… ¿Te pasa?

Gracias a ese tsunami de cambios nos olvidamos de la importancia de comer «COMIDA REAL» y nos empezamos a enfermar. Sobrepeso, obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes, resistencia a la insulina, cáncer, alergias, trastornos digestivos y respiratorios, fibromialgia, fatiga crónica, depresión, autismo son términos que llegaron para quedarse si es que no hacemos cambios ahora en nuestro estilo de vida y el medio en el que vivimos. Todas esas y más, son manifestaciones de un organismo hablando desde lo más profundo; es el cuerpo pidiendo a gritos ser escuchado.

¿Pero sabes qué?

Los alimentos son TERAPIA. Son la clave más potente para optimizar nuestra salud y la del planeta Tierra.

Así que, te invito a reencontrarte con esa alimentación que, por muchos motivos, fuimos perdiendo. Te invito a recuperar lo que nos enseñaron nuestros ancestros… Y a retornar a la ALIMENTACIÓN NATURAL. A esa alimentación que previene, que cura y que hace sinergia con nuestro organismo.

¿Quieres saber cómo hacerlo? De este tema y mucho más estaremos escribiendo en los próximos artículos, para que vayas empoderándote de tu salud.

¡No dejes de leer nuestros próximos posts! Te vamos a estar esperando 😀

Escrito por:

Alejandra Jofré Bulfi

Nutricionista Integrativa 

Trabaja en Medvida, Chile

IG: @wayna.fitnessynutricion

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